domingo, 19 de febrero de 2012

Hermanas...

Hermanas como las ramas de un árbol, crecimos en distintas direcciones pero nuestra raíz continúa siendo una sola. Así, sus vidas serán siempre una parte esencial de la mía. Aunque parezca que estamos hechas de moldes diferentes, tenemos algo en común que jamás destruirán ni el tiempo ni la distancia. He aprendido que los hermanos se interponen entre tú y las crueles circunstancias de la vida... He sentido una gran felicidad al saber que ahora alguien podrá abrazarme como solo puede hacerlo una hermana y también una gran tristeza al saber que quien asi también puede abrazarme nunca lo hará... he intentado desafiar al tiempo, las mentiras y la distancia y he aprendido que no depende solo de eso sino de los sentimientos de mi objetivo... He descubierto la satisfacción y alegría de saber que he cumplido uno de los mas importantes objetivos de mi vida Y también el dolor de saber que  nunca podre triunfar en otro, ya que no depende solo de mi... Aprendí que las mentiras a veces lastiman a quienes no lo merecen y que no se han de juzgar los resultados de ellas, sino su creadores... Descubrí que hay heridas que ni siquiera el tiempo ha de curarlas... y pensamientos que pueden hacerlas aun mas grandes. Que debemos observar el futuro y no el presente de nuestros errores antes de cometerlos, y que he de llamar errores  a la forma en que la que los cometieron pero jamas a sus resultados. Aunque con el tiempo también he entendido que no soy culpable ni quien debe arrepentirse, esperado que quien asi lo cree pueda ver mas allá de su propio resentimiento, comprendido que no debo ni puedo juzgar a esa persona ya mi cariño por ella y el lazo que nos une puede mas que un cruel desentendido y agradecido que lo mejor que puedo rescatar de todo este camino es haber encontrado esa gran persona que supo entenderme y aceptarme sin importar el tiempo ni la circunstancias en las que nos cruzo la vida y que hoy con orgullo puedo llamar Hermana

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